Décimo Tercera Aproximación
Consigna Nº 19:
A partir de esta consigna,
la cátedra nos propuso la presentación, a manera de síntesis, de tres textos que forman parte de la bibliografía abordada a lo largo de los encuentros en el Taller de Práctica
Docente 1.
FERNANDEZ
LIDIA (1994). "Componentes constitutivos de las instituciones educativas.
Definiciones: las instituciones y lo institucional". En Instituciones Educativas.
Dinámicas institucionales en situaciones críticas. Buenos Aires, Paidos.
La noción de Institución
alude a las normas, leyes y valores de alta significación para la vida de un
determinado grupo social. También se la define como la concreción material de
una norma universal abstracta.
En el caso de ambas
concepciones, su existencia se produce dentro del nivel simbólico de la vida
social, a través de diversas representaciones y significaciones que se
transmiten de manera explícita. La asimilación (inconsciente) de estas
representaciones, permite a las instituciones sociales operar sobre los
individuos, ordenando su percepción, dirigiendo sus atribuciones de sentido
según se consideré algo como normal o anormal.
Por ende, las instituciones
son aquellas guardianas del orden social establecido, proveen a los individuos
de una lógica que les permite organizar su mundo; un mundo que de otra manera
resultaría amenazante y caótico.
Para las ciencias
sociales, en todo fenómeno humano existen diferentes ámbitos de complejidad: la
individualidad, lo interpersonal, lo grupal, lo organizacional y lo
social.
Cuando estudiamos
educación podemos observar cada uno de estos niveles. Sin embargo, al
hacerlo nos enfrentamos al desafío de dar cuenta de hechos que poseen una clara
multideterminación: a partir de las características de los individuos; de la
existencia de modelos, pautas y significados en la interacción de los
grupos, y en las organizaciones y su dimensión situacional e histórica.
Por otra parte, los
estudios a nivel institucional atienden dos ejes de significación:
·
las significaciones psicoemocionales, vinculadas al mundo interno
de los sujetos, que se activan en la interacción según sus condiciones
materiales y organizacionales.
·
las significaciones políticas, derivadas de la ubicación del
sujeto dentro de una trama relacional de los sistemas de poder.
De este modo, lo
institucional permite explicar aquellos rasgos propios de los movimientos
grupales en las organizaciones. Lo psicoemocional y lo político tienden a
presentarse a través de configuraciones que resisten la expresión en los
niveles manifiestos del comportamiento.
El objeto de análisis y su
enfoque.
El análisis de
un establecimiento escolar puede realizarse con diferentes propósitos.
Cuando se habla de “estilo institucional” aludimos a ciertos
aspectos de la acción institucional, nos referimos a modos recurrentes al
momento de resolver situaciones problemáticas a nivel de la organización y sus
áreas.
El abordaje del Estilo
Institucional, concibe los siguientes elementos:
· Modo de producción.
· Formas de percibir y juzgar la
realidad.
· Modalidades de comunicación e
interacción en los niveles formales, informales y emocionales.
· Modalidades de distribución de
poder y responsabilidades
· Modalidades de control y
distribución de conocimiento.
El trabajo y compresión de
toda institución supone conocimientos acerca del estilo y la
idiosincrasia organizacional. Se asume como objeto de estudio: la relación entre el estilo
institucional como expresión de la idiosincrasia institucional y un
determinado aspecto o resultado que nos plantea algún interés.
La búsqueda de tal
conocimiento, puede producirse de varias maneras: por un lado, se encuentra la
observación directa de la cotidianeidad organizacional; por otro lado, está el
análisis de la información que proporcionan sus documentos y el personal de la
escuela; finalmente, se puede apelar a una revisión de los registros con los
cuales se controlan los resultados organizacionales.
No obstante, en esta
búsqueda del conocimiento, pueden aparecer una serie de obstáculos:
· La negación y resistencia a conocer.
· Los efectos de la propia implicación
no controlada.
· La multisignificación de los hechos.
Para enfrentar estas
posibles dificultades, la autora plantea la existencia de herramientas, entre
ellas, los “analizadores”. Un analizador es un dispositivo artificial o
natural que permite desentrañar significaciones ocultas. Los test, las
entrevistas, las encuestas, cumplen la funcione de analizadores.
Cada situación de la
realidad institucional particular debe ser analizada en todos los ámbitos de
expresión (individual, interpersonal, grupal, organizacional y comunitaria) y
desde el punto de vistas de todos los actores implicados.
En el análisis de lo
institucional, los esquemas conceptuales deben servir como analizadores y
ordenadores, no de filtro de los sentidos múltiples.
Una presentación
simplificada de los componentes básicos de un establecimiento educativo.
Los componentes básicos
son aquello sin lo cual la entidad no podría originarse.
· Un espacio material con
instalaciones y equipamiento
· Un conjunto de personas un proyecto
vinculado a un modelo de mundo y persona social
· Una tarea global que se vehiculiza el
logro de los fines y sufre alguna forma de división de trabajo.
· Una serie de sistemas de organización
que regulan las relaciones entre los integrantes humanos y los componentes
materiales comprometidos en la realización de la tarea.
La operación del
tiempo: resultados y cultura institucional.
La relación de los
componentes básicos mencionados, a lo largo del tiempo, origina una serie de productos
materiales y simbólicos que constituyen lo que se denomina “cultura
institucional”.
Productos culturales,
según los diferentes grado de complejidad:
El primer nivel de
complejidad:
· Objetos materiales.
· Lenguaje.
· Representaciones.
· Producciones simbólicas.
· Conocimientos.
· Concepciones.
El segundo nivel de
complejidad:
· El modelo institucional: expresa las
características elaboradas a partir de la historia propia del establecimiento.
Se constituye a partir de:
1. Supuestos acerca del modo en que se
dan los procesos implicados en la tarea institucional.
2. Definición de modo de ser y actuaren
distintos roles
3. Definición de un ámbito de operación
4. Definición de un encuadre de la tarea
en término de poder. Autonomía.
5. Definición de forma de estilo y de
control
6. Definición de tipos de resultados
7. Caracterización de la institución
deseada.
· La ideología institucional: conformada
por la organización de concepciones y representaciones que justifican el
modelo y el estilo. Se constituye a partir de:
1. Concepciones acerca del a educación,
la escuela y el aprendizaje de las que se deriva el modelo institucional.
2. Representaciones acerca de la
institución y sus diferentes componentes.
La ideología institucional
funciona como una fuerte de legitimación del modelo.
· La novela institucional: registra
aquello referente al origen de la entidad, enfatizando sobre acontecimientos críticos
y figuras de mayor importancia a nivel institucional (personajes, héroes,
vilanos).
· La identidad institucional: es lo que
el establecimiento es, su función, lo que ha sido y lo que busca ser.
Identidad institucional.
La preservación de la idiosincrasia.
A partir de la interacción
que se produce entre el tiempo y los componentes básicos establecimiento
educativo, ocasionan el desarrollo de niveles más complejos dentro de una
cultura institucional.
El estilo institucional
representa la mejor repuesta de los miembros del establecimiento frente a tales
circunstancias. Las producciones culturales que ubicamos en el segundo nivel,
el estilo y la forma singular de cumplir con los fines institucionales,
logran mantener invariantes las condiciones identitarias del
establecimiento.
La existencia de un modelo
institucional permite a la escuela preservar su idiosincrasia. La ideología
institucional conserva el modelo y la realidad que este expresa, su capacidad
su potencia.
GARAY,
Lucia (2000). Algunos
conceptos para pensar las instituciones educativas. Córdoba, Universidad
Nacional de Córdoba.
La
educación es una función humana y social y está presente en todo grupo y
sociedad, posibilita su continuación y cambio a partir de la socialización. Hoy
la educación está asociada al crecimiento económico y desarrollo personal. La
escuela es una institución EDUCATIVA. A este proceso llamamos
INSTITUCIONALIZACION.
La escuela
impregnó con su modelo la vida social y cultural, haciendo difícil reconocer
otras formas educativas no escolares, esto se llama ESCOLARIZACIÓN. Y cada vez
la escuela tiene más funciones: alimentación, asistencia sanitaria, orientación
para padres. Escolariza sociedades. Hacia el final del siglo XX la escuela está
en una profunda crisis institucional, quizás se trata de crisis reflejas de las
crisis en las formaciones sociales capitalistas que le dieron origen. Los
dioses ahora son internet y los mercados.
-Primero: refieren con
el término institución a los establecimientos educacionales.
Organizaciones observables: escuelas, colegios, facultades etc.
Este sistema de leyes,
normas, pautas serían objetivaciones de aquellas ideas, valores y
significaciones.
El establecimiento,
sería el escenario concreto donde la institución toma cuerpo. El
establecimiento, las prácticas cotidianas y las representaciones mentales de
los individuos, configuración de representaciones, significaciones, normas,
serían las instancias más singulares de concretización de las instituciones:
son instancias simbólicas.
Cada institución
contiene e imbrica a otras. Pueden funcionar como lógicas subyacentes u
ocultas, subsidiarias o periféricas a otra institución, (la escuela respecto al
Estado por ejemplo). Una institución, es un producto instituido, estuvo
precedida de un proceso de constitución al que llamamos institucionalización.
Este mito tiene valor simbólico para los sujetos que lo inventan y reinventan y
es fuente de identificación con la institución. Una institución para ser generada,
supone otras instituciones que le sirven de plataforma, desplaza a otras,
reabsorbe algunas, nace y se institucionaliza en oposición a otras
instituciones, ej: relación Estado-nación.
La
transformación del papel del Estado y el abandono de su función de Estado
educador es un componente de la impactante crisis institucional de la educación
y escuela argentina.
Este
proceso es escolarización.* Por último la institucionalización de los
individuos, se denomina Socialización Institucional.
Productoras
de nuevas ideas y valores (o podrían ser ideas y valores del pasado que se
restituyen). Son fuerzas productoras de códigos de símbolos. Generan una nueva
institucionalización. No son solo nuevas ideas y valores sino procesos
estructurales, económicos, economía de mercado, nuevas formas de organizar la
producción y el trabajo, globalización, sociales: marginalización, exclusión,
diferenciación de poblaciones. La demanda social de educación, en instituciones
educativas se nutre de “necesidades del individuo”. Necesidades de
subsistencia: elementos vitales de la vida su conocimiento, su seguridad,
sobrevivencia
Necesidades de
existencia:
tienen que ver con el sujeto como ser social, como sujeto del saber, del poder
hacer, con su identidad e individuación.
Se genera
mucha negatividad cuando hay necesidades insatisfechas acumuladas.
La institución es
entonces, y a la vez estos tres componentes: instituido, instituyente,
institucionalización.
La historia en acción,
la fase cuyo conocimiento aporta más claves para comprender e interpretar el
escenario institucional. La institucionalización es un proceso difícil de ser
observado, aunque como lo caractericé antes, es la instancia más concreta, más
real de la institución. Sirve para analizar una institución globalmente, como
para comprender y explicar los contenidos y sentidos de una función.
Hay
escuelas que sin tener carencias materiales evidentes, son frágiles a los
embates de políticas de ajuste porque nacieron desarraigadas parecen no tener
historia ni identidad.
HISTORIA
INSTITUCIONAL…HISTORIZACIÓN
Algunos
investigadores (Fernandez 1993) coinciden en desagregar la historia
institucional en tres fases: prehistoria, historia y prospectiva. Las
instituciones parecen instituciones sin memoria. No sería historia sino
historicidad.
La historia
era así una historia subjetiva, una historización construida desde la posición
y el posicionamiento presente de los actores, de sus intereses, deseos
imaginarios. En los límites del campo institucional en su dinámica, lo que
efectivamente operaba era el sentido que los colectivos habían construido del
suceso, sentido anclado en la subjetividad auto-referenciada.
Siempre me
sorprende el vacío de una memoria técnica y hasta memoria singular de las
escuelas, no hay memoria de producciones, ni de desempeños, ni de proyectos y
realizaciones colectivas. Solo hay registros de una historia oficial, presencia
de funcionarios y visitas, inauguraciones. El docente no elige la escuela, es
sorteado, o ingresa por puntaje. Su lugar en un proceso con historia es
reemplazado por un lugar en las estadísticas.
LA TEMPORALIDAD
INSTITUCIONAL
La vida
institucional está marcada por el tiempo. En las instituciones educativas el
tiempo subjetivo es una dimensión impregnante. La historia y la historización
institucional no son independientes del modo en que la institución se ubica en
la temporalidad. Un análisis diferente debe hacerse del tiempo, en la
institución, organización, distribución y uso del tiempo, en su relación con
tareas con la producción o resultados son categorías más organizacionales que
institucionales.
La repetición
modificaría esta lógica simple en dos aspectos: en lo temporal, y el lugar del
sujeto en la producción de la historia. Ambas nociones, la de repetición y la
de destino, para rellenar el vacío de causa y significación, si bien provienen
de una teoría psicoanalítica del sujeto son útiles para explicar fenómenos
sumamente comunes en el campo institucional escolar. Engene Enriquez hace una
distinción entre instituciones de existencia y organizaciones e instituciones
cuya finalidad principal es la producción material de bienes. INSTITUCIONES
EDUCATIVAS: SON INSTITUCIONES DE EXISTENCIA
Funciones
Funciones psíquicas: posibilitan el
desarrollo de la identidad de cada sujeto particular de socialización: posibilitan
la humanización en términos de hacerse un humano miembro de una sociedad
Funciones sociales: posibilitan la
constitución de cada sujeto como social, en el trabajo y relaciones sociales
Las instituciones
educativas en términos de producción tienen el objetivo de producir sujetos
educados, formados, capacitados, críticos, creativos…eso instala en la
institución la “cuestión del sujeto” que siempre está, aunque se niegue o
enmascare.
Pero lo más fuerte que
plantean las instituciones son los problemas de alteridad. La normativa
institucional prescribe y proscribe premia y castiga. Regula pero no resuelve
los conflictos, ellos son consustancial a la vida institucional.
Los lugares
que los sujetos ocupan en la institución se determinan por las tramas delos
vínculos que pueden confirmar la legitimación funcional, desligitimarla,
negándola o haciéndola causa de conflictos. En las instituciones las cuestiones
de alteridad están siempre al rojo vivo. Las escuelas son continente y
contenido de los procesos de formación. Las instituciones educativas son,
instituciones en el sentido neto del término: compromete la existencia humana
de modo sustantivo.
LAS INSTANCIAS EN JUEGO
Cuando hablamos de los
institucional nos referimos a “instancia institucional” en sí, equiparable a la
organización en términos de formación que concreta las instituciones. Esos
mismos grupos que forman lo que se denomina “instancia del sujeto” reaparecen
en cada suceso institucional acomodándose o resistiéndose. Hay posiciones
contradictorias que generan el llamado malestar institucional.
Individuo e
instituciones están unidos por lazos de necesariedad mutua. El sujeto resiste,
busca o defiende su derecho a la libertad individual contra el reclamo y
voluntad del colectivo institucional. Para comprender una dinámica, conflictos,
crisis, desarrollos o desaparición de una institución no hay que obviar
“instancia de sujeto”.
La sociedad define
culturas. Construye representaciones colectivas, simbólicas e imaginarias que
orientan el funcionamiento institucional y el de los hombres. Entonces se trata
de una “instancia social” de lo institucional.
Entonces tenemos: instancia
de la institución en sí, instancia del sujeto,instancia
social.
MATRIZ INSTITUCIONAL
La institución está
“atravesada” por instituciones de distinta naturaleza. La institución del
trabajo y la del salario tienen mucha fuerza estructurante de la dinámica
escolar de hoy. La segunda noción, es que la institución es en realidad una
multiplicidad de instituciones. En cada acontecimiento están presentes estas
instancias, de la institución en si, del sujeto, de lo social, y de lo
interinstitucional.
Si nos ubicamos en el
plano de una institución establecimiento, los sucesos, acontecimientos y
procesos pueden ser ordenados por otras categorías, también formales que se
denominan dimensiones. La institución global, y cada instancia, puede ser
analizada según la dimensión de lo instituido, de lo instituyente y de la
institucionalización.
Matriz
- si consideramos a las
instituciones como sistemas de instancias y dimensiones,
- si
consideramos a las instituciones como formación que mediatiza y
gesta, advenimiento del individuo a su cultura,
- si
la tomamos como modelo matrizante, prefigurante del sujeto y sus prácticas
(Garay, “El sujeto, su Hacer y lo Institucional”)
MATRIZ DE DATOS (Galtung
1968) es el que podría contener los datos, sus relaciones, sus
entrecruzamientos de y entre las instancias.
Ej: si
estuviéramos estudiando un conflicto institucional en un establecimiento
escolar (entre directivos y docentes) este se localizará en alguna dimensión, o
en varias,(organización pedagógica, el trabajo, la autoridad) otras instancias
podrán intervenir y ser determinantes, el contexto o parte de él, los padres,
el sindicato, la historia de la relación docente-directivos y de la propia
escuela.
LO INSTITUCIONAL Y SUS
REGISTROS, HECHOS, SUCESOS, ACONTECIMIENTOS: LO SIMBÓLICO
¿Qué es materia de lo
institucional? ¿Cómo está compuesta?
Cuando un directivo se
refiere a lo institucional se describe solo en términos de variables
operacionalizadas en indicadores empíricos. Entonces, la forma más esencial de
ser institucional es lo simbólico. En primer lugar encontramos lo simbólico en
el lenguaje, en segundo lugar en las instituciones.
“es una operación
psíquica que permite metabolizar los objetos para hacerlos compatibles con
esquemas, valores e ideales del sujeto,“ Aulangnier) muchas veces los actores
no son conscientes del sentido.
EL ORDEN SIMBÓLICO
Cada institución se
inscribe en un orden simbólico, social y cultural global, a la vez construye su
propia trama simbólica. Hay una producción privilegiada de este orden, es la
que designa en el escenario institucional posiciones fuertes y funciones:
maestra, profesor, preceptor, supervisor, o director. Otra función del orden
simbólico, en realidad de la instancia en su conjunto es crear sentido, que los
sujetos colectivos perciban como legitimas estas posiciones y funciones, así como
las relaciones que lo engendran. Esta capacidad de determinar sentido y
legalidad se la denomina eficacia simbólica del orden simbólico. EL ORDEN
SIMBOLICO INSTITUCIONAL Y EL ORDEN SIMBOLICO SOCIAL
El orden
simbólico escolar, es una construcción que data de siglos. La educación como
sus instituciones, ocupan un lugar en estos órdenes que inciden en la formación
de las tramas simbólicas institucionales. La actual crisis de la educación y la
escuela es una crisis estructural institucional, porque se ha roto se ha
perdido la legitimidad, el orden simbólico univoco que estructuró las funciones
y la vida institucional de la educación y la escuela argentina por más de un
siglo.
LOS SUJETOS Y EL ORDEN
SIMBOLICO
Los sujetos
y el orden colectivo pueden dejarse dominar por este orden que enajena sus
prácticas, pero también hay sujetos y grupos que pueden someter este orden a la
reflexión y a la crítica simbolizante y lúcida. Los individuos en tanto
sujetos, sujetos sociales, sujetos psíquicos, sujetos proyectados
históricamente, no son pasivos. Hacerse sujeto el proceso de socialización está
mediatizado por instituciones, lenguaje, familia, que al ser común y atravesada
por el orden simbólico genera sujetos que comparten zonas de identidad común,
zonas de homogeneidad.
TRAMA DE VINCULOS
INTERSUBJETIVOS
Hay un
lugar que cada sujeto tiene anticipadamente asignado en la institución a
partir de posiciones sociales y pedagógicas, legitimadas por el orden
simbólico: lugar de alumno, lugar de directivo, lugar de enseñante. Hay
condiciones técnicos-pedagógicas y simbólicas para acceder y permanecer en esos
lugares.
Quienes
están plenamente inscriptos en las redes son integrados. Son redes de
posiciones institucionales que están articuladas a la gran trama que es la
sociedad, en particular las redes que producen la riqueza y el reconocimiento
social. A estos "lugares" en la institución, derivados de las
posiciones estructurales, los completa un otro lugar, que a los sujetos y los
grupos, le son otorgados por las tramas vínculos intersubjetivos. Buena parte
de la significación profunda, no siempre consciente, de los vínculos que los
sujetos entablemos en, y con las instituciones, provienen de tramas
intersubjetivas. Desde el análisis e intervención institucional no es fácil el
acceso a los registros de micromundos que conforman esas tramas. En las
prácticas la propia vida institucional así como está estructurada por el orden
simbólico, también está prisionera de esas tramas que, como telarañas,
constituyen el universo imaginario institucional, a la pasta y salsa de las
tramas vinculares intersubjetivas. Las instituciones construirán un discurso de
la institución sobre sí misma. Tratará de ocupar con sus demandas la totalidad
del espacio psíquico del sujeto.
Los individuos vivencian
la realidad institucional como algo complejo zonas oscuras e incomprensibles.
Cuando hay transgresión instituyente, se transforman los contenidos y sentidos
de las tramas simbólicas, aquí hablamos de cambio de transformación institucional.
Esto ayuda a comprender
por qué el Análisis Institucional registra altibajos y dificultades en su
desarrollo.
Las
dificultades (obstáculos) al análisis provienen de estas dos instancias: de las
funciones sociales “no dichas” dela escuela, reproducción de la desigualdad
social, legitimación de la injusticia, control social, marginalización) como de
las funciones psíquicas (papel en los procesos identificatorios, contención de
ansiedad) que cumple en relación a los individuos.
En las instituciones educativas se cuela en
el fracaso escolar, en los trastornos de aprendizaje, desadaptación,
indisciplina y ausentismo docente. Efectos dramáticamente actuados por lo
sujetos. Por otra parte el discurso institucional de la escuela sobre si misma,
ubica las causas en estos “efectos no queridos”, supuestas carencias o
características de los sujetos que las padecen. El Análisis Institucional ocupa
una posición marginal dentro de los enfoques con que hoy se estudian las
instituciones o se interviene en su desarrollo.
Estallan conflictos
intra e interinstitucionales. La crisis conmueve a las instituciones mismas
como estructurantes (organizadoras) de las prácticas humanas. Pienso que las
escuelas, hospitales, cooperativa, organizaciones comunitarias, son las que
demandan el análisis institucional.
Estas realidades
complejizan el análisis incorporando un fenómeno, la implicación del conjunto
del proceso de investigación y análisis.
Los escenarios escolares
son, como en la familia constantemente críticos.
VARELA, Cristián, "El análisis institucional en la modernidad tardía. La relación social como intervención institucional".
El autor analiza la
vigencia actual del Análisis Institucional considerando que es un tema
planteado desde hace años entre quienes lo tienen como marco de referencia para
actividades de intervención, investigación y formación. Se posiciona desde
relacionar los cambios bruscos de la modernidad tardía y los efectos que se
esperan de una intervención programada.
La hipótesis que Valera
desarrolla parte de plantear que las transformaciones de las relaciones
sociales impactan en las instituciones poniendo en cuestión los efectos que se
esperarían de una intervención. Es decir, las instituciones son impactadas
directamente por la situación social de un modo tal que compite con las
intervenciones de los analistas.
Dicha situación se explica
mejor considerando el devenir de las instituciones sociales durante la segunda
mitad del siglo XX, donde se observa un cuestionamiento de la forma típica que estas
asumen en la modernidad y una tendencia hacia la flexibilización de las
jerarquías institucionales, así como una mayor interacción entre las
instituciones entre sí y con el medio social. De esta manera, el modelo típico
de institución consolidado durante los dos siglos previos comienza a declinar.
Foucault se dedicó a
conceptualizar la modernidad. Para él existen dos polos –encierro por
un lado, panoptismo por el otro- que dan lugar a la forma de las
instituciones modernas: el hospital general, la fábrica, la cárcel, el
hospicio, la escuela pública obligatoria y el servicio militar. A grandes
rasgos puede decirse que más allá de sus funciones específicas, de lo que se
trata al interior de esos espacios es de la producción del sujeto de la
modernidad. Las instituciones sociales que cobran forma en el período en
cuestión, antes que instituciones de la modernidad, son instituciones para
la modernidad: forman parte de un proyecto destinado a profundizar y
expandir, hasta universalizar, los principios de la razón moderna, son
dispositivos de producción de modernidad, más que de conservación de una
cultura ya dada. Lo que les otorga un factor diferencial.
En los últimos textos de
Foucault hay una indagación sobre la conformación de los estados modernos a partir
de tecnologías de poder surgidas en la antigüedad. Plantea que los actuales
estados suponen una conjugación entre “dos juegos –el de la ciudad y el
ciudadano, y el del pastor y el rebaño” . La vida política de las sociedades
modernas no estaría signada sólo por las nociones de ley positiva, ciudadanía,
libertad, etc., tal como estamos acostumbrados a oír y decir, sino también por
una particular preocupación por la vida, por una bío-política orientada
a promoverla y cuidarla. Foucault ve en el carácter benefactor del
estado-providencia al componente pastoral de aquella conjugación. Este
componente, orientado a cuidar la vida, representaría entonces un aspecto de
conservación en las instituciones de la Modernidad. El otro componente, el
ciudadano, vendría a representar la dimensión instituyente ya que implica la
expansión de un proyecto nuevo, transformador, pero aún en ciernes. Aquello que
comienza a ocurrir partir de la segunda mitad del siglo XX puede leerse como el
despegue del componente ciudadano, que cobra mayor fuerza y autonomía.
La segunda mitad del siglo
veinte significa una crisis para estas instituciones modernas en la medida en
que ellas mismas han sido alcanzadas por su producto. En este sentido, ¿qué
sucede cuando al interior de una institución los sujetos reclaman los derechos
que poseen al exterior, en tanto ciudadanos? Si hay un momento post-moderno en
lo que a instituciones se refiere, es éste, el de la colisión entre derechos y
libertades ciudadanas, y unos diseños institucionales que, en el cerco que las
separa de la sociedad y en su división social interna, muestran huellas
pre-modernas. Para que este momento se conjugue hace falta un tercer factor: el
económico, que en un principio jugará bajo la forma de una bonanza que
permitirá sustentar mayores reclamos.
Los ejemplos de la
community therapy británica y la psiquiatría de sector francesa muestran el
desarrollo de un proceso en el campo de la salud mental que comienza con un
mejor reconocimiento del status del enfermo y termina por diluir los muros del
hospicio. Estos casos en el campo de la salud mental suponen una
intervención de la sociedad en las instituciones del sector y pueden ser
entendidos como la forma eficaz en que aspectos de la vida social –posiciones
políticas, desarrollos teóricos, sentimientos colectivos de posguerra- inciden
al interior de las instituciones psiquiátricas, interviniendo en las relaciones
ahí instituidas. Se trata del mismo tipo de efecto que buscan producir los
dispositivos de intervención que se implementan en las distintas corrientes del
Análisis Institucional.
Un dispositivo de
intervención consiste en introducir en las instituciones formas de relación y
comunicación propias del contexto exterior. Las pautas de relación y
comunicación se toman en préstamo de otras instituciones. Pero no se trata sólo
de una alquimia institucional donde elementos de unas se implantan en otras,
produciendo así efectos de cambio. Se trata de eso, pero en el marco de un
programa político en juego, que si no es siempre sencillo de elucidar en la
inmediatez de las prácticas, visto en la perspectiva de los tres cuartos de
siglo transcurridos, se inscribe de manera bastante clara en la contradicción
entre ciudadanía y pastorado. Es posible ver ahí una lucha entre una línea que
reclama derechos e igualdades y otra que reclama asimetrías, no porque la anime
un goce de sometimiento, sino como modo de cuidar la vida, tomándola a su
cargo. El movimiento que tomó como objeto a las instituciones para plantear la
necesidad de transformarlas se inscribe dentro de esa contradicción. Aunque no
pocas veces el cambio está referido más a la forma institucional que a
su contenido, lo cual no significa un error en la focalización del
objetivo, pues esas formas no son ingenuas ni son cuestión de mera forma.
A esta altura de la
historia aquel enfrentamiento entre ciudadanía y pastorado pareciera tener un
saldo, y no tanto porque una de las líneas haya triunfado, sino por que otra,
la pastoral, pareciera haber sido derrotada. Hoy parece evidenciarse es un
creciente desinterés por el destino de vidas carentes de abrigo, no sólo en
latitudes donde puede argumentarse que la Modernidad aún no llegó, sino también
en el centro de su misma ciudad.
Sin embargo, a la par del
descuido por la vida, los tiempos postmodernos parecieran mostrar un igual
desinterés por la ciudadanía, lo cual desmentiría una contradicción entre
ambos. Esto sería indicio de que lo que emerge como triunfante es un tercer
componente de la Modernidad, de naturaleza económica. Tanto la expansión de los
beneficios del estado providencial como el incremento de las demandas de
mayores derechos e igualdades se dieron al influjo de un crecimiento económico
que se inicia también en la posguerra y llega hasta principios de los ’70. Esos
años, que constituyeron el contexto de surgimiento del Análisis Institucional,
llegan a su fin con la crisis del petróleo.
Son indudables los efectos
negativos de esa crisis en lo que hace a la provisión de beneficios por parte
del estado, así como a la promoción de las igualdades y derechos ciudadanos. De
manera que si el Análisis Institucional se inscribe en aquel programa destinado
a hacer de las instituciones para la modernidad, instituciones más
modernas y menos pastorales, su propuesta pareciera resultar hoy en
retraso respecto de lo que resulta urgente. La urgencia ahora parecería
consistir en ver cómo garantizar instituciones que cubran esa vida que se
desnuda.





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