Décimo primera aproximación


Consigna N° 17

“Los chicos viven el sexo como objeto de consumo”

A partir del texto compartido por los profesores de Taller de Práctica Docente I, se invita a realizar un análisis institucional de la temática que predomina en el caso número 5: “Los chicos viven el sexo como objeto de consumo


La sexualidad es una dimensión constitutiva del ser humano, que se construye y se vive durante toda la vida, desde nuestro nacimiento. Es mucho más que relaciones sexuales o genitalidad; es la construcción que hacemos de nosotros mismos como hombres o como mujeres, a lo largo de nuestro proceso de desarrollo. Es una condición inherente a todos los seres humanos, y se constituye en un derecho cuyo disfrute debe ser garantizado por todas las sociedades.
En 2008 se creó el Programa Nacional de Educación Sexual Integral, del Ministerio de Educación de la Nación, con el objetivo de coordinar, implementar y evaluar diferentes acciones sobre la temática en todo el país.
El Programa nació después de la sanción de la Ley Nacional N° 26.150, que establece la responsabilidad del Estado en hacer cumplir el derecho de los niños, niñas y adolescentes a recibir Educación Sexual Integral (ESI) en todos los establecimientos educativos públicos de gestión estatal y privada, desde los niveles de educación inicial hasta la formación docente.
Desde 2006 la cartera educativa nacional comenzó a trabajar en el cumplimiento de la nueva ley: asesorada por una comisión de especialistas, y en base a las experiencias registradas, elaboró el documento “Lineamientos curriculares para la Educación Sexual Integral”, aprobado por todos los ministros y ministras de Educación en Consejo Federal, en 2008.
Para la implementación de estos objetivos se parte de un enfoque integral, en el que la sexualidad abarca aspectos biológicos, psicológicos, sociales, culturales, afectivos, éticos y jurídicos. Esto permite considerar la enseñanza de los contenidos escolares vinculados, y las vivencias de niños, niñas y adolescentes.
Considerar la educación sexual integral implica que la escuela instituye un espacio sistemático de enseñanzas y aprendizajes que comprende contenidos de distintas áreas curriculares, adecuados a las edades de niños y niñas.
Incluye el desarrollo de saberes y habilidades para el cuidado del propio cuerpo; la valoración de las emociones y de los sentimientos en las relaciones interpersonales; el fomento de valores y actitudes relacionados con el amor, la solidaridad, el respeto por la vida y la integridad de las personas, y el ejercicio de los derechos relacionados con la sexualidad. También promueve el trabajo articulado con las familias, los centros de salud y las organizaciones sociales.
Desde el Programa se desarrollaron materiales pedagógico-didácticos para los y las docentes de todos los niveles del sistema educativo, con el fin de acompañarlos en el nuevo abordaje de la educación sexual integral.
Junto con Canal Encuentro se produjeron 13 cortos, que formaron parte de su programación y que son utilizados por el equipo nacional y los equipos provinciales en acciones de sensibilización y formación. En 2009 se comenzó la producción y distribución de una serie de cuadernos de Educación Sexual Integral, con contenidos y propuestas para los niveles inicial, primario y secundario. Al año siguiente se elaboraron 12 láminas didácticas para el aula, como complementos de los textos.


En 2010, el Programa también se comprometió con la campaña argentina por la equidad de género y contra la violencia. Esta iniciativa se articuló con una de las líneas estratégicas de trabajo del Programa que promueve la equidad entre varones y mujeres, la educación contra la discriminación, la desnaturalización de los estereotipos de género, y para pensar las estrategias de inclusión educativa teniendo en cuenta la situación de las niñas, las jóvenes y las mujeres y sus derechos.

Consideramos que esta temática pueden ser abordadas desde la Escuela a partir de diferentes actividades que tengan como objetivo fortificar la educación, que en principio, debería gestarse en la casa y en el seno familiar de cada alumno.
Desde las siguientes dimensiones consideramos que se podría abordar dicha temática
  • Orientación y talleres para padres en la Escuela. El objetivo de estos encuentros es, de la mano de especialistas poder brindarle herramientas a los padres para que sean ellos quienes en primer medida se puedan familiarizar con el tema para luego poder transmitirlos a sus hijos. Estos talleres están pensados para que asistan los padres sin sus hijos. Un espacio para que los mismos padres puedan evacuar sus dudas sobre cómo explicarles a sus hijos temas referidos a la sexualidad de cada uno.
  • Talleres de Educación Sexual para alumnos.Este espacio está pensado para que se pueda compartir diferentes visiones y dudas de una manera más dinámica y que salga del formato de clase. Se piensa en estos talleres como una actividad que complemente la materia de Educación Sexual que en muchas instituciones educativas ya está incluida.
  • Jornadas de actualización tecnológica. Este aspecto sería uno de los más relevantes y diferentes de las propuestas anteriores. Consideramos que concientizar a los alumnos y por sobre todo a los menores de la Escuela en el uso de las nuevas tecnologías es el puntapié para generar cambios. Mediante jornadas interactivas se pretende explicar y hacerles dimensionar lo que implica realmente internet y cuál es su real alcance.

Con respecto a esta última propuesta, es evidente que, las nuevas tecnologías producen un gran impacto en la vida diaria de las personas, la nueva revolución tecnológica, que va más allá del uso de Internet traje aparejado, un grado de desconocimiento no sólo por su uso, sino también de los efectos del mismo. Estas consecuencias, van más allá del rango etario de las personas que utilizan y suben contenido a las redes.  
Por otro lado, el grado de fanatismo que genera la sobre exposición en estas plataformas virtuales, no es un tema menor. La aceptación o rechazo del entorno en las diferentes redes sociales, muchas veces llevan a mostrar y viralizar fotos y videos sin tomar consciencia del alcance de los mismos. En este sentido, se podría pensar en programas especiales que permitan al adolescente aceptarse tal como es, sin tener que lograr la aceptación explícita del resto.
Finalmente, haciendo referencia propiamente a la sexualidad, de forma implícita o explícita, con actitudes y con palabras los docentes transmiten sus propias ideas, perspectivas, emociones y prejuicios acerca de la sexualidad a través de las relaciones que establecen con sus estudiantes. Lo hacen, por ejemplo, cuando alientan conductas disímiles para hombres y mujeres; forman también cuando emiten comentarios respecto a lo que significa ser padre o madre.

Las familias tienen también un papel muy relevante y una responsabilidad innegable en la formación de los hijos en los aspectos relativos a su sexualidad. Las actitudes y los comportamientos que se consideran apropiados para mujeres y hombres son normas aprendidas y construidas socialmente y especialmente en el entorno familiar. Varían entre distintos entornos locales e interactúan con factores políticos, socioeconómicos, culturales y religiosos.
A muy temprana edad niños y niñas asimilan mensajes sobre cómo deben comportarse o pensar y comienzan a establecer expectativas divergentes que muchas veces conllevan a la discriminación y a la violencia respecto a sí mismos y a otras personas en tanto mujeres u hombres. La reproducción de los estereotipos de género crea sustanciales presiones sobre ellos y ellas, origina inseguridad y los/as impulsa a ejercer prácticas que frecuentemente, ponen en riesgo su salud en general y su salud sexual en particular.
Las barreras de acceso a la educación sexual, a la información, a la salud sexual y reproductiva ubica a las personas, especialmente a las niñas y adolescentes frente a un mayor riesgo de sufrir violencia de género, incluida la violencia sexual.
Es claro que la educación sexual constituye una tarea que no sólo atañe a la escuela, pero tampoco resulta una tarea exclusiva de las familias. Esta formación se produce en diversos ámbitos y a lo largo de toda la vida de variadas formas. No obstante, es la escuela el espacio en el que se transmiten valores, conocimientos e información con mayor sistematicidad durante la infancia y la adolescencia, ya que es en la escuela donde chicos y chicas pasan la mayor parte del día y donde comparten su crecimiento con docentes, otras personas que con alguna autoridad transmiten conocimientos socialmente significativos y con sus pares.
La educación Sexual es un derecho de niños, niñas y adolescentes pero es también una política educativa imprescindible para que puedan desarrollarse con afectividad, libre de estereotipos de género, cuidando su cuerpo y su salud, y respetando la diversidad que alberga a todas las personas.

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